La oleada de atentados que sacudió a Irak causó al menos 111 muertos
y 230 heridos en los atentados cometidos entre el domingo y hoy,
convirtiéndose en las jornadas más sangrientas que vive el país desde
hace dos años, según un balance comunicado por las autoridades iraquíes.
Los ataques fueron perpetrados en alrededor de 20 ciudades,
incluyendo la capital Bagdad y varias municipalidades del norte del
país.
El 10 de mayo de 2010, 110 personas murieron en hechos
de violencia, la mayoría en la explosión de coches bomba estacionados en
el estacionamiento de una fábrica textil al sur de Bagdad.
El
lunes, el atentado más sangriento afectó a la ciudad de Taji, a 25
kilómetros al norte de la capital iraquí. Donde al menos 42 personas
murieron y otras 40 quedaron heridas, según fuente médicas, producto de
siete explosivos activados en una zona residencial. Entre los
fallecidos, numerosos soldados y policías figuran entre las víctimas.
Hombres
armados irrumpieron por la mañana en una base militar cerca de la
ciudad de Duluiya, a 90 kilómetros al norte de la capital. Una fuente en
el Ministerio del Interior y un teniente del ejército anunciaron la
muerte de 15 soldados. Otros dos quedaron heridos.
Bagdad no
resultó indemne. En el bastión chiita de Ciudad Sadr, 12 personas
murieron en la explosión de otro coche bomba. Otras dos perecieron en el
barrio de Huseiniya, en un ataque que siguió el mismo procedimiento,
según fuentes de la seguridad y médicas.
Los atentados hasta ahora no han sido reivindicados por ninguna organización, pero las sospechas apuntan al denominado "Estado Islámico de Irak", brazo armado de Al Qaeda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario